El mundo necesita gente que se sienta viva

No preguntes qué es lo que el mundo necesita. Preguntate qué es lo que te hace sentir vivo y hazlo. Porque lo que el mundo necesita es gente que se sienta realmente viva.

A veces el simple hecho de saber lo que queremos es el primer paso. Otras veces, no saber lo que queremos, pero darnos el espacio y el tiempo para explorarlo y  encontrarlo es un movimiento de suprema inteligencia y valor en sí mismo. Respetar lo que nuestro ser es, nuestro verdadero yo, es un acto de coraje y valentía ya que la responsabilidad de nuestros actos y de nuestras decisiones recae en nosotros mismos y en nadie más.

Es entonces cuando la creatividad encuentra un campo donde actuar y desarrollarse.

La creatividad es la manera en la cual el organismo expresa algo construido a través del respeto a sus propias necesidades. Es el proceso de tener ideas originales que aporten valor. La creatividad se cultiva estando en el propio elemento, es decir:

  • haciendo algo que se comprende de forma natural;
  • haciendo algo que te encanta, que te apasiona;
  • aprendiendo a realizarlo con destreza a través de la disciplina;
  • arriesgando, fallando, experimentando.

El objetivo de la educación, es aprender, aprender no necesariamente conocimientos sino ir construyendo unas capacidades humanas que solamente se desarrollan desde la relación con el otro, desde el tiempo, desde el proceso, desde el hacer, desde el comunicarse, desde el mirarse y reconocerse, desde el amor. La clave no esta en los materiales, los recursos, las metodologías, los contenidos o los currículos sin planificación, sino en la forma, en la relación, en las personas y su forma de ver la educación, su manera de entender la vida, la niñez y el aprendizaje. El secreto es la mirada de cada ser humano sobre nosotros, lo que hace y lo que es.

El ser humano nace con la capacidad innata de aprender, se desarrolla y aprende un idioma, se comunica, conoce su cuerpo, entiende cómo funciona su entorno y se desenvuelve de forma natural. A veces la propia escuela puede matar la creatividad, el deseo de aprender, experimentar y descubrir.

Los niños pierden su curiosidad y ganas de aprender cuando se les dice continuamente qué deben y qué no deben hacer

La mayor parte de las instituciones educativas siguen estando diseñadas con la misma estructura de una cárcel con muros, reglas y limitaciones.
El sistema y los estados no les preocupa el ser humano como persona, como individuo y en esos términos toda educación que busque otra cosa, debe ser prohibida.
Solo nosotros podemos decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Todos tenemos un talento si sabemos descubrirlo.

Eva Martínez Olalla. Artista,  docente y Fundadora de ARTivación

 

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